Durante décadas fue el acabado estrella de los pisos españoles. Disimulaba las imperfecciones del yeso, se aplicaba rápido y resultaba económico. Hoy, en cambio, el gotelé es lo primero que muchos propietarios quieren eliminar cuando compran o reforman una vivienda. Las paredes lisas reflejan mejor la luz, se limpian con más facilidad y dan a cualquier estancia un aspecto actual.
Quitar gotelé no es complicado, pero sí laborioso, y el resultado depende mucho de cómo se haga. Te contamos qué métodos existen, cómo saber cuál necesita tu casa y qué conviene prever antes de empezar.
Lo primero: averiguar qué tipo de gotelé tienes
No todos los gotelés son iguales, y de ello depende el método de trabajo.
- Gotelé al temple. Es el más antiguo. Se reblandece con agua, por lo que puede retirarse rascando.
- Gotelé plástico. Está hecho con pintura plástica o ha sido repintado con ella. El agua no lo ablanda y no se puede rascar del mismo modo.
Hay una prueba sencilla: humedece una zona pequeña con agua templada, espera unos minutos y pasa una espátula. Si la gota se deshace y sale con facilidad, es temple. Si resiste, es plástico o tiene capas de pintura plástica encima.
Métodos para eliminar el gotelé
Rascado
Se humedece la pared por tramos y se retira el gotelé con espátula hasta llegar al yeso. Es el método indicado para el temple. Después hay que reparar los desperfectos, dar una o dos manos de masilla para regularizar y lijar.
Cubrición con pasta alisadora
Cuando el gotelé es plástico, lo habitual es no retirarlo, sino cubrirlo. Se aplican varias capas de pasta que rellenan el relieve hasta dejar la superficie plana, y se lija entre manos. Bien ejecutado, el resultado es idéntico al de una pared alisada desde el yeso.
Lijado mecánico
Con lijadoras provistas de aspiración se rebaja la gota antes de enmasillar. Acelera el trabajo en gotelés de relieve acusado, aunque exige proteger muy bien la vivienda.
En muchas casas se combinan métodos, porque es frecuente encontrar distintos tipos de gotelé según la habitación o las reformas anteriores.
El proceso, paso a paso
- Protección de suelos, carpinterías, enchufes y mobiliario. Es una obra que genera polvo y hay que contenerlo.
- Eliminación o cubrición del gotelé con el método que corresponda.
- Reparación de grietas, desconchones y encuentros con techos y marcos.
- Enmasillado y lijado, repitiendo las manos necesarias hasta que la pared quede plana.
- Imprimación selladora, que iguala la absorción y asegura el agarre de la pintura.
- Pintura de acabado, normalmente en dos manos.
La fase de lijado y repaso es la que marca la diferencia. Una pared lisa no perdona: con luz rasante se aprecia cualquier ondulación o marca de espátula.
Qué conviene saber antes de empezar
Las paredes lisas delatan los defectos. El gotelé se inventó en parte para taparlos. Al quitarlo pueden aparecer fisuras, parches antiguos o paredes que no están a plomo, y hay que contar con su reparación.
Si hay humedades, primero se resuelven. Alisar y pintar sobre una pared con humedad es tirar el dinero. Lo explicamos en tratamiento de humedades y pintura de interiores.
Es mejor hacerlo con la casa vacía o, al menos, por estancias. Si vas a cambiar suelos o carpinterías, el alisado va antes.
Los tiempos de secado importan. Cada mano de masilla debe secar antes de lijar. Con frío y humedad ambiental el proceso se alarga; si quieres planificarlo bien, consulta cuál es el mejor momento del año para pintar el interior de una vivienda.
¿Y los techos?
Muchos techos también tienen gotelé. Alisarlos es más costoso que las paredes, por la postura de trabajo y porque la luz de las ventanas los recorre de lado y revela cualquier fallo. Hay quien alisa solo las paredes y mantiene el techo; es una decisión de presupuesto y de gusto.
¿Cuánto cuesta y cuánto tarda?
Depende de la superficie, del tipo de gotelé, del estado de las paredes y de si se incluyen techos. Tampoco es lo mismo una vivienda vacía que una amueblada. Por eso un presupuesto serio se da después de ver la casa y hacer la prueba del gotelé, no por teléfono.
Preguntas frecuentes
¿Puedo quitar el gotelé yo mismo?
El rascado del temple está al alcance de un aficionado paciente. Conseguir un alisado perfecto, sin marcas, es más difícil de lo que parece y requiere oficio.
¿Se llena todo de polvo?
Es una obra que mancha, pero con una buena protección, lijadoras con aspiración y limpieza diaria el polvo queda muy controlado.
¿Hay alternativas a alisar?
Sí. Se puede cubrir la pared con determinados revestimientos o papeles de gran gramaje, aunque no todos disimulan bien el relieve. El alisado sigue siendo la solución más limpia y duradera.
¿Qué pintura es mejor para una pared recién alisada?
Una pintura plástica de calidad en acabado mate, que disimula mejor las pequeñas irregularidades que un satinado.
Paredes lisas con acabado profesional
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